Las semejanzas: un futbolista y una prostituta salen al ruedo y han de volver victoriosos, ganarse a la afición, sudar la gota gorda en el juego de hombres. Deben ser bellos, atravesar el corazón de quien los mira, mentir para ganar y no perder los carísimos pendientes en la batalla. ¡Salir triunfantes con el flequillo…